El croissant: el rey del desayuno

”El pueblo tiene hambre. Dadle croissants” A lo mejor no lo sabes, pero probablemente necesites más de un croissant en tu vida.

El verdadero croissant francés, una levadura clásica de pan enriquecida con mantequilla y huevos, con una corteza finísima y un interior tierno: nos vuelve locos.
Pero por muy especial que sea el croissant, no se debe confundir con otro tipo de croissant que utiliza el hojaldre fermentado, no es difícil de hacer. Aquí tienes nuestra receta: te acompañaremos desde la masa hasta la forma, pasando con la cocción correcta.
¿El secreto para conseguir un croissant majestuoso? Está, casi todo, en incorporar correctamente la mantequilla a la masa (nuestra sugerencia además, si utilizas una amasadora, es amasar también a mano, dejando eso sí, que la amasadora haga la mayor parte del trabajo).

Ingredientes

para aproximadamente 20 croissants


250 g de harina manitoba (la harina manitoba es la ideal para hacer fermentar espléndidamente la masa gracias a su alto porcentaje de gluten respecto a la harina de grano).
250 g de harina
50 g de mantequilla
25 g de levadura fresca (o 9 g de levadura seca)
150 g de leche
170 g de azúcar
2 huevos enteros

Procedimiento

  • Disuelve la levadura en leche templada.
  • Mezcla las dos harinas y el azúcar.
  • Añade la mantequilla cortada a trocitos a temperatura ambiente junto a los huevos.
  • Empieza a amasar añadiendo la leche poco a poco.
  • Continúa amasando durante 5 minutos.
  • Introduce la masa en la amasadora y selecciona una velocidad media-alta: amasa durante otros 7-8 minutos hasta obtener una masa lisa y elástica.
  • Divide la masa en dos parte iguales y forma dos panecillos.
  • Unta con mantequilla dos envases de plástico y deja los panecillos a reposar y fermentar durante dos horas.
  • Extiende la masa con el rodillo hasta obtener un círculo de aproximadamente 30 cm de diámetro: córtalo en 8 partes iguales con una rueda.
  • Añade el relleno: mermelada o chocolate.
  • Humidifica con una brocha las puntas de los croissants con un poco de agua (así quedarán cerrados después de darlos la forma).
  • Enróllalos uno por uno empezando por la parte más ancha y colócalos en una bandeja, cubriéndola después con papel de horno.
  • Tápalos después con film de cocina para que no se cree la corteza y déjalos reposar durante 3-4 horas (doblarán su volumen).
  • Enciende el horno y a 180° C, mientras tanto pinta la superficie con un poco de yema de huevo diluida en leche.
  • Hornea a 180°C durante aproximadamente 15 minutos.
  • Déjalos enfriar, mejor sobre una rejilla.
  • Déjalos reposar durante 2 horas en un lugar donde no haya corrientes y a una temperatura superior a 25° C (por ejemplo en el horno apagado).

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